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viernes, 21 de agosto de 2015

Divagación 18:08

Los veo desde la distancia, de pie en el patio. Las cimas oscilan, las gigantes flotantes se encuentran cada vez más cerca. Los vellos de los brazos al descubierto se me erizan. Traigo puestos solo una playera y unos pantalones.

viernes, 14 de agosto de 2015

6'8'15^9'04

Cuando la marea sube la mayoría de las personas huyen, teniendo la falsa idea de que esta desaparece la zona segura de la playa, creando un gran riesgo para su bienestar. Todos los que huyen creen que se mantienen a salvo estando alejadas de esto, creen que no hay lugar mejor que algún otro terreno, ¿pero has pensado en los demás?  En los que se quedan, los que disfrutan de ver como el agua sube y lentamente va cubriendo su cuerpo. A los que le agrada sentir el agua correr a su al rededor y ver como transforma su área de comfort en algo nuevo, en algo que saben es magnífico de un estilo nuevo. Los surfistas aprovechan la marea, este "desastre" para algunos es lo mejor para otros. Porque descubren cosas inigualables, cosas impactantes que nadie se ha detenido a admirar sólo por miedo, cosas que cambian maneras de ser o formas de ver otras.  Porque todos le temen a algo tan absurdo, a algo sorprendente. Porque no le tienen miedo a la marea, le tienen miedo a que les valla a gustar y tengan que cambiar su mentalidad. Todos olvidan que siempre hay marea, siempre esta presente, simplemente esta diferente. 

Todos le temen a algo que cuando se encuentra de manera diferente aman.

viernes, 24 de julio de 2015

Jamás

Te quiero ahora.
Te quise antes.
Te querré pase lo que pase.
Te voy a querer cuando tú no quieras.
Te voy a querer cuando creas que no vales nada.
Te voy a querer cuando estés enojado.
Te voy a querer cuando me odies.
Te voy a querer cuando te quieras rendir.
Te voy a querer cuando sientas que nadie más lo hace.
Te voy a querer cuando encuentres a tu persona especial.
Te voy a querer por mucho tiempo.

Porque ahora ya lo hago.

Te quiero porque sé que vales muchísimo como persona.
Te quiero porque sé que hay mucho amor en tu corazón.
Te quiero porque sé que solo estás herido.
Te quiero porque sé que tu sonrisa es hermosa.
Te quiero porque eres amable.
Te quiero porque puedo.
Te quiero porque así lo deseo.
Te quiero porque eres cariñoso.
Te quiero porque eres divertido.
Te quiero porque aún no te rindes.
Te quiero porque no haz dejado que ellos te conviertan en otra cosa.

Te quiero porque eres tú.

Porque eres ese grandioso chico al cuál comencé a hablarle.
Porque eres tú y jamás desearé cambiarte. Jamás desearé que te alejes. Jamás desearé que seas algo que no eres o quieres.
Porque al que quiero es a ti de pies a cabeza con todos tus demonios, problemas, cicatrices, lágrimas, dolor y cualquier otra cosa que sea parte de ti.
Te quiero porque aunque puedo darte aún muchas más razones, sé que no necesito ni siquiera una para tener completamente la seguridad de que jamás dejare de hacerlo.

Jamás dejaré de quererte.

viernes, 17 de julio de 2015

Vigésima novena entrada

Ni era tan tarde, ni tenía sueño. Abrí la ventana despacio. Ya sabes, por eso de que rechina como si hicieras fricción con un cuchillo y un tenedor. Además están los 10 años de antigüedad, pero, según recuerdo, desde siempre han sido así. Primero me senté en el borde. Aún no era suficiente. Iba a hacerlo. Me volteé y bajé, quedando colgado, y con la punta del pie izquierdo pisé ese especie de techo que está sobre la pecera vacía, los renos que colocamos en el patio delantero en Navidad y la parrilla. Avancé en cuclillas por temor a ser visto hasta recostarme. 

martes, 14 de julio de 2015

Una más salida del horno

—Bueno por lo menos ya sabes la verdad ¿no?
—Pues sí, pero sigo sintiendo lo mismo por ella... Nada ha cambiado. 
¡Tranquilo! Hay más peces en el mar. 
—Esa frase no aplica en este caso. Como ella jamás habrá dos; está en peligro de extinción. 
—Uy, sí. Cómo no. ¿Qué tiene ella que no tengan las demás? 
—Carisma, personalidad. Ella tiene una ternura tan hermosa, sus ojos me atrapan hasta dejarme sin aliento, así sea solo en fotos... Su recuerdo me quita el sueño todas las noches. Para mí es una guerrera; cambió corona por armadura. Y ahora no duda en defender lo que es suyo.
—Pero... No le gustas. 
—No, no es eso, sino que la han lastimado demasiado y no desea enamorarse por ahora.
—¿Piensas seguirle insistiendo? 
—No. No quiero arruinar lo que logró construir en años por mí. Nadie la llegará a cuidar como yo lo haría. Pero sé que ella cuidará de sí misma porque sé lo que puede llegar a ser.
—Wow. Como la pintas ella es casi una diosa. 
—No es un «casi», ¡es toda una diosa! 
—No te puedes clavar tanto con ella te va a hacer mal. 
—No importa. Si así fuera sería el mal más hermoso de todo el universo. 
—Ay, muchacho, me consterna verte así. Si todo lo que dices es cierto, no me imagino cuánto puedes llegar a dar por ella. 
—La vida. 
—Y si así fuera, ¿qué sería lo último que le dirías? 
—Enséñame a quererte.

lunes, 13 de julio de 2015

Desconocido

¿Realmente el término "desconocido" se utiliza para nombrar algo que no conocemos?

Porque al usar el término «desconocido» ya estas mencionando algo conocido.

Porque puedes hacer algo conocido con algo desconocido y eso lo volvería conocido.

Porque algo conocido podría tener un nuevo uso y eso lo convertiría en algo desconocido de nuevo.

Porque alguien conocido después de algún tiempo o suceso podría convertirse en un completo desconocido.

Porque alguien desconocido te puede dar un sentimiento completamente mejor que alguien conocido.

Porqué desconocido para ti, puede ser conocido para alguien más.

Entonces, ¿por qué no usar el término desconocido con todo y todos?

Así tendríamos la certeza de que siempre tendríamos que esperar un lado nuevo, diferente,  extraño.

Un lado que tal vez de todo te sorprendería.

viernes, 3 de julio de 2015

Tres noches sin dormir

¿Cómo se lo puedo decir? No sé, no encuentro la manera. ¿Tú sabes qué grado de amor es el ver una foto suya, el ver sus ojos y sentir que te pierdes en un abismo de ternura y felicidad? ¡Con solo una foto! Siento que me moriría si viera sus ojos en persona por dos segundos.

¡No! ¡Esto no me puede estar pasando! ¡¿Por qué tengo este dolor en el pecho?! El pensarla me da tantas ganas de que esté aquí. No puedo dormir imaginándome cómo sería si sus labios rozaran los míos...

Ella es más adictiva que la metanfetamina. Me siento ansioso por abrazarla y saber qué se siente tenerla a mi lado. Daría todo por estar con ella en este momento, sin pensarlo. ¿Por qué me carcome este sentimiento que hasta el sueño me quita? No lo sé. Quizá porque ella es la indicada. ¿O no? Ahora estoy pensando en que tal vez, solo tal vez, podría ser. En otro momento, en otra vida, pero en esta no. El no haber tenido ninguna oportunidad con ella no es lo que me duele más. Me destroza no saber el porqué.

miércoles, 10 de junio de 2015

Epílogo

Había caminado tanto que ya no sabía en dónde estaba, los nombres de las calles le eran desconocidos. Incluso la gente parecía ser distinta. Cuando su noción del tiempo estaba ya perdida, se detuvo justo a la mitad de la calle y, a pesar de que vio que un auto se aproximaba, no se movió.

Despertó en el hospital. Nadie, además de la enfermera, enfermera, eel hospital. Nadie, salvo la enfermera, e puna pregunta sstaba con ella. Le preguntó quién era, pero Esmeralda no respondió. Se sentó y miró por la ventana. Aún estaba en su ciudad, lo supo cuando identificó a lo lejos la estación del metro a la que tantas veces había entrado para regresar a casa tras sus múltiples intentos de escaparse, todos fallidos. Este era el séptimo.

miércoles, 3 de junio de 2015

Divagación 20:07

—Esta es mi hora favorita del día.
—¿Las 20:07? (?)
—Sí.
—¿Por qué es tu hora favorita?
—Porque el aire se siente como si fuera noche, pero hay luz solar.

Dejo la frase flotando en el aire y recargo la cabeza en la ventana. Sonrío al ver el ocaso. 

En sí no es toda la hora, sino esos minutos donde los arreboles invaden el cielo y el silencio comienza a cundir; las lavadoras son encendidas, los pájaros se van a dormir y los grillos, en verano, hacen su sonido.

lunes, 1 de junio de 2015

De nuevo

Alguien, alguna vez, le relató que cada una de las cicatrices significaba un mal momento bien manejado, algo superado, una experiencia con un buen aprendizaje, un batalla ganada. 

Pero si contáramos cada una de las cicatrices en todo su cuerpo, descubriríamos que sería mejor llamado masacre, porque para la mayoría todas esas serían una batalla perdida, una ocasión desperdiciada. 

Sería un infierno abierto y, tal vez, jamás cerrado.