viernes, 19 de diciembre de 2014

Algo...

Carlos Arturo, 15 años, sentado enfrente de un monitor sin saber que hacer, solo puede escribir y escribir... Carlos tiene una vida que nunca quiso, ni siquiera decidió existir, pero aquí esta, escribiendo esta entrada. Bueno... ¿Quien soy? se preguntaran; Soy un joven que se llama Carlos como dije a principio, tengo quince años de vida, y la verdad no tengo ningún recuerdo de mi puta infancia, ni siquiera puedo recordar lo que hice el año pasado, ademas de estar en la escuela como un esclavo... solo tengo pequeños recuerdos, pero malos... ¿Tengo o tenia propósitos? Algunos, si.

¿Que espero de mi? No espero nadad de mi, y si llego a hacer una cosa me sorprendo yo mismo porque no savia que podía... He sido reprimido varias veces y la verdad no me importaba mucho, yo insistía en hacer lo que me proponía, pero... cada ves que intentaba hacer algo, terminaban regañandome, decían que no lo hiciera, que mejor viera a alguien hacerlo o que alguien lo hicieran por mi; Aveces hacia cosas a escondías porque yo quería hacerlo, pero hacia un desastre la verdad y lo admito, pero... cuando descubrían que hacia un desastre, se enojaban de tal manera que a mi me valía madres, si me pegaban o algo así, me valía madres, era como un robot... solo hacer, nada de sentimientos....

¿He cambiado? Si, demasiado,soy demasiado sensible con todo, con todo llego a deprimirme, pero no lo guardo, lo digo... cuando quieren escucharme aunque casi nadie me escuchaba o ni les interesaba mi compañía, era como un estorbo, un bulto, cuando quería hablar ni me dejaban, simplemente seguían en su platica, yo solo me apartaba y hacia como si no existiera, llegaba a un punto de hablar conmigo mismo, pero no al aire libre sino en mi mente, por eso también soy muy callado sin algo que interesante que decir, solo escucho y ya.

La verdad estoy empezando a hartarme de esta vida, nada que hacer, nada que hablar, nadie quien quiera escuchar, nada... solo música y depresión y palabras que "ayudan" Eres un inútil, eres un bueno para nada, no sirves, no puedes hacer algo bien, solo eres un estorbo. La vida es muy aburrida ¿No creen? aya ustedes.

Vigésima quinta entrada

Journey to the Moon


Los pinos van veloces evadiendo el autobús en el que voy. Me dan ganas de ser uno de ellos: viviendo en penumbra con mis iguales, alimentado del Sol y la tierra, amado por el musgo. Sin embargo, cumpliendo esa fantasía, otras se tirarían al abismo. Aparto la vista de la ventana, de los árboles y busco algo interesante para contártelo cuando llegue. Mi compañero duerme y, recargando la cabeza en el asiento, tiene la boca abierta. Media hora atrás me dijo: «Au revoir, nos vemos allá», se puso los auriculares y cerró los ojos. Río con la nariz para no despertarle. Los lugares del otro lado del pasillo están vacíos y no tengo ganas de levantarme y mirar hacia atrás. 
Regreso a la ventana y pienso en el mar. De camino a verte pienso en el mar. Cierro los ojos y empiezo por recordar esa vez, en otro autobús, en que tú no estabas, ni te pensaba, y yo tampoco estaba, quién sabe quién era, viajando una noche y mediodía a aquella playa en vano. Reconstruyo el hotel lleno de los pubertos que formaban el grupo de excursión, la piscina a diez pasos de la habitación, el clima húmedo. La playa a doce minutos a pie, o cinco en auto, la visitamos por la tarde del día del arribo. 
Bandera roja, cariño mío. Huracán a mitad de mayo, en qué cagada más grande nos metimos. Y miraba la poca arena visible, el ligero enfurecimiento del agua, el cielo; el más nublado y cálido atardecer del que ningún poeta ha escrito. Revivo el momento y el celaje se muestra omnipotente como esa vez. Bajo la vista y me encuentro allí, algo más joven, dándome la espalda. Cuando voy a dar el primer paso hacia mí, escucho tu risa. Volteo a la derecha (qué manía mía de dibujarte a mi derecha) y te veo saludarme.
—¿Cómo..?
—¿... carajo llegué aquí?—dices completando mi pregunta.—No sé, dímelo tú, estamos en tu cabeza.
Despierto de golpe. ¿Qué habilidad tuya es la que te permite colarte así en mis recuerdos más evocados? Me espantas un poco. Pero me embelesas más que nada. Y por todo lo que me he perdido de ti viajando en este autobús mis sentidos rugen, chillan, berrean, golpean las paredes de mis órganos internos por saber qué es. Tu mirada la imagino a no más de una mano de distancia confundiéndome y el olor de tu cabello agregándole brillo al momento. And I ask myself if thinking of you gets us closer, if my insides will hold on, if your arms can wait open until I arrive. 

jueves, 18 de diciembre de 2014

Divagación 21:01

¿Será una mañana inolvidable, como todas las que pasan en un parque? No sé, pero de todos mis delirios y mis cuentos, solo el tuyo ha mejorado el argumento. Y ahora me escondo, te observo y te puedo decir: «Yo mataré monstruos por ti, solo tienes que avisar».

miércoles, 17 de diciembre de 2014

El ganador se lo lleva todo

Imaginando aquel futuro que ahora ya nunca será, pensando que en cada abrazo se encontraba lo que era mi hogar mientras construía barreras para que nadie nos hiciera daño pero ahora el huracán ha pasado y eso ya no tiene sentido.
Allá arriba, alguien decidió como juez en un juego lo que debíamos ser. Amantes o amigos, que más da, el amor siempre quedará.
El juego se acabó y ahora me toca ser perdedor pero el ganador se lo lleva todo dejándonos en el olvido y con distintos juegos para alguien arriba.

martes, 16 de diciembre de 2014

4:15 a.m.

Era miércoles. 3:00 a.m. Todo estaba tranquilo, el silencio era la única compañía que tenía en esos momentos. Mis ojos estaban por cerrarse. Nadie estaba en casa así que era imposible escuchar algún ruido dentro del pequeño apartamento. Es más, era casi imposible lo que pasó después. Casi imposible.
Cuando por fin lograba el sueño llevarme a alguna parte escuché un azotón de la puerta del baño. Fue un azotón de alguien que parecía furioso. Me levanté y fui en esa dirección. Observé que del baño salía vapor, como si alguien se estuviera bañando.
—¿Hola?—pregunté por educación, aunque fuera en mi propio hogar. Qué demonios conmigo.
Abrí la puerta y después la cortina de la regadera. Nada ni nadie. Cerré las llaves y la puerta del baño y regresé a la cama.
Había conciliado el sueño cuando a las 4.15 a.m. tocaban la puerta principal. Debió de pasar algo por la manera en la que tocaban, se notaba desesperación en cada golpe. Me coloqué un abrigo y salí disparada de la cama a abrir. Nadie nunca me creería lo que vi al abrir la puerta. Lo primero que pensaba ver cuando abriera era a alguien en el corredor pero eso fue lo único que no vi.
No era piso lo que vi, era como un manto negro con púrpura y lo que destellaba en él parecía diamantina plateada. En medio de todo esto había una luz casi cegadora. Era una bella y aterradora, aterradora porque no sabía qué era. Grité lo más fuerte que pude pero me detuve porque me asustó el no escuchar el eco de mi grito.
Cerré y abrí la puerta muchas veces seguidas para ver si así aquél lugar desaparecería. Al ver que nada sucedía regresé a mi cama y me cubrí de pies a cabeza con la manta blanca de mi cama.
—Esto no es real, Sam. No puede ser realme dije mientras lloraba de miedo.
Miré el reloj: 4:15 a.m. No podía ser que no haya pasado ni un minuto.
Tocaban la puerta de nuevo pero esta vez no sabía si abrir o no.
Volvieron a tocar y me decidí a abrir.  Dios me ampare de lo que me pueda encontrar ahora.

Continuará...

sábado, 13 de diciembre de 2014

La Vida

¿Qué hacemos aquí? ¿Qué estamos haciendo en este planeta?
La verdad no sé por qué carajo existo. A veces me pregunto si soy un error. Y yo creo que sí. No sé qué estoy haciendo aquí, no puedo hacer algo bien... bueno, algo de utilidad. Sólo sé hacer origami y qué, para qué: me entretiene. Me dicen que lo venda para tener dinero, pero no me gusta. Mas regalarlo sí; siento que es muy fácil de hacer para que lo venda.

¿Nunca se han preguntado para que están aquí realmente? Me he hecho esa pregunta desde el principio y no he podido responderla, ¿ustedes pueden?

Lo único que hago aquí es hacer origami, hacer feliz a mi querida novia e intentar no morir. Lo demás es hacer gastar el dinero de mis padres a lo estúpido y no aprovecharlo en los estudios, sentirme como una basura, como un inútil y llorar, llorar mucho con la música a todo volumen hasta quedarme dormido.

¿Qué más iba a decir? No sé. Si que escribir ayuda a que me desahogue más... los dejo con la pregunta del inicio y quiero que la respondan. Comenten.